September 20, 2021

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Variantes víricas y sus efectos en las vacunas contra la COVID-19

El presente artículo forma parte de una serie de textos explicativos sobre el desarrollo y la distribución de vacunas. Puede consultar más información sobre las vacunas, desde las primeras etapas de la investigación hasta su implementación en los países; en la serie «Las vacunas, explicadas» de la OMS.

Todos los virus ―incluido el SARS-CoV-2, que causa la COVID-19― evolucionan con el tiempo. Los virus hacen copias de sí mismos en un proceso denominado replicación en el cual pueden generarse copias con pequeños cambios, lo cual es algo habitual en los virus. Estos cambios se denominan «mutaciones». Un virus que ha sufrido una o varias mutaciones se considera una «variante» del virus original.

¿Qué cambios en un virus pueden dar lugar a una nueva variante?

Cuando un virus circula ampliamente en una población infectando a muchos individuos aumenta la probabilidad de que aparezcan mutaciones. Cuantas más oportunidades tiene el virus para propagarse, más se replica y, por ende, mayor es la probabilidad de que sufra variaciones.

En su mayor parte, las mutaciones víricas afectan poco o nada a la capacidad de un virus para infectar y causar síntomas. Sin embargo, en función del lugar del material genético del virus en el que se producen, estos cambios pueden afectar a las propiedades del virus, como su capacidad de transmisión (por ejemplo, puede propagarse más fácilmente) y la gravedad de los síntomas de la infección (es decir, la enfermedad es más o menos grave).

¿Qué consecuencias tienen las nuevas variantes del virus de la COVID-19 en las vacunas?

Se espera que las vacunas contra la COVID-19 que están en fase de desarrollo o que ya se han autorizado proporcionen al menos cierta protección contra las nuevas variantes víricas, puesto que las personas a quienes se administran muestran una respuesta inmunitaria contra diversos anticuerpos y células. Por consiguiente, los cambios o las mutaciones en el virus no conllevan una pérdida completa de eficacia de las vacunas. Si se comprueba que alguna de estas vacunas es menos eficaz contra una o varias variantes, se podrá modificar su composición para que también protejan contra las nuevas variantes.

Se continúan recogiendo y analizando datos sobre las nuevas variantes del virus que causa la COVID-19. La OMS mantiene una comunicación estrecha con investigadores, funcionarios de salud y científicos con el fin de conocer de qué manera estas variantes pueden afectar a las propiedades del virus y el grado en que ello podría afectar la eficacia de las vacunas. En esta noticia publicada por la OMS sobre el brote epidémico de COVID-19 se presenta la información más reciente sobre las repercusiones de las variantes del virus de la COVID-19 en la eficacia de las vacunas. Las pruebas a este respecto son todavía preliminares pero se están obteniendo nuevos datos con mucha rapidez. 

Mientras esperamos a disponer de más información, tenemos que continuar haciendo lo posible por frenar la propagación del virus a fin de evitar que aparezcan mutaciones que puedan reducir la eficacia de las vacunas disponibles. Además, los fabricantes y los programas que utilizan las vacunas deberán adaptarse a la evolución del virus; por ejemplo, puede ser necesario que, en su fase de desarrollo, las vacunas deban incluir más de una cepa durante la fase de desarrollo, que se deban administrar dosis de refuerzo o que sea preciso realizar algún otro tipo de modificación en las vacunas. Asimismo, los ensayos se deben estructurar y mantener de manera que se puedan evaluar las variaciones en la eficacia, y han de realizarse a la escala adecuada y ser suficientemente variados para que se puedan interpretar claramente los resultados. También es necesario estudiar el impacto de las vacunas a medida que se administran.

¿De qué manera hace la OMS un seguimiento para conocer las repercusiones de las variantes víricas en la eficacia de las vacunas contra la COVID-19?

La OMS ha estado haciendo un seguimiento de las variantes desde el inicio del brote. Nuestra red mundial de laboratorios para el SARS-CoV-2 ha establecido un Grupo de trabajo dedicado específicamente a la evolución de este virus con el fin de detectar rápidamente las nuevas mutaciones y evaluar sus posibles repercusiones. 

Varios grupos de investigadores han secuenciado el SARS-CoV-2 y han enviado las secuencias a bases de datos públicas, entre ellas la GISAID. Gracias a esta colaboración mundial, los científicos pueden hacer un mejor seguimiento del virus y de las modificaciones que sufre. La OMS recomienda que todos los países aumenten en lo posible la secuenciación del virus SARS-CoV-2 y que intercambien esos datos para ayudarse mutuamente a conocer la evolución de la pandemia y a responder en consecuencia. 

La OMS está elaborando también un marco para hacer un seguimiento de los riesgos a fin de detectar, observar y evaluar las mutaciones del SARS-CoV-2. El marco incluirá componentes como la vigilancia, la investigación sobre las variantes de interés y la evaluación de la repercusión en los medios de diagnóstico, los tratamientos y las vacunas. Los fabricantes y los países podrán valerse del marco para informarse acerca de las modificaciones que pueda ser necesario introducir en las vacunas.

¿Cómo podemos evitar que aparezcan nuevas variantes del virus de la COVID-19?

Continúa siendo fundamental poner freno a la propagación desde su origen. Las medidas que hemos venido aplicando hasta ahora para reducir la transmisión —como lavarse las manos a menudo, llevar mascarilla, mantener el distanciamiento físico con otras personas y evitar los lugares concurridos o cerrados― continúan contribuyendo a reducir la probabilidad de que aparezcan nuevas variantes porque dificultan que el virus se transmita y, por ende, se le conceden menos oportunidades para mutar.

¿Por qué es importante vacunarse incluso si hay nuevas variantes del virus?

Las vacunas son una herramienta esencial para hacer frente a la COVID-19 y se ha demostrado claramente que utilizar las herramientas de que disponemos proporciona beneficios para la salud pública y salva vidas. No debemos postergar la vacunación solo porque nos preocupen las nuevas variantes. Debemos seguir vacunando incluso en el caso de que las vacunas hayan perdido cierta eficacia contra algunas de las variantes. Hemos de continuar empleando las herramientas disponibles mientras continuamos optimizándolas. Solo estaremos a salvo si todos estamos a salvo.

Fuene WHO

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