May 20, 2022

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Petroleras en Guyana amenazan el Orinoco y devoran el Esequibo | Werther Sandoval

El reciente desastre ambiental cometido por la transnacional española Repsol en la costa del Perú es un grito de alerta sobre la actividad de las petroleras en las costas de nuestro venezolano Esequibo, en la desembocadura de El Soberbio Orinoco.

Las petroleras occidentales y chinas han ido tomando posesión del rostro Atlántico del Esequibo venezolano. En particular, la Exxon Mobil ha logrado penetrar políticamente al gobierno guyanés, hasta ponerlo a las órdenes de sus lineamientos e intereses.

El peligro ambiental es más preocupante por la incursión de otras sedientas e insaciables petroleras. El bloque Stabroek, ubicado dentro y frente al Esequibo venezolano, es explotado por la filial de ExxonMobil Esso Exploration and Production Guyana Limited (EEPGL), la estadounidense Hess Corporation y la China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), la tercera compañía petrolera nacional de China.

Las empresas han descubierto en el yacimiento unos 10.000 millones de barriles de petróleo equivalente recuperable. En este bloque de 27.000 km2, CNOOC tiene una participación del 25%, la de Hess del 30%, mientras que el operador, EEPGL, tiene el 45%.

Según el medio Dialogo Chino, las empresas petroleras estatales de China tienen en cartera una fuerte inversión para los próximos años. Arthur Deakin, codirector de análisis energético de Americas Market Intelligence (AMI) declaró al medio que “el papel de China como socio de desarrollo crecerá a la par que la prosperidad económica de Guyana”.

«Lo que China ofrece a Guyana que no ofrece EEUU es la rapidez; su gobierno centralizado les permite distribuir fondos considerables sin retrasos burocráticos ni trámites»,. «Creo que China podría ganar muchos proyectos que apuntalarán la industria petrolera y el sector energético de Guyana», dijo Deakin.

Señaló como ejemplo la central hidroeléctrica de las cataratas de Amaila, ubicada en el centro del venezolano Esequibo: el proyecto recibió recientemente la aprobación del gobierno para su construcción, propiedad y explotación por parte de China Railway Group Limited, que luego suministrará electricidad a Guyana Power and Light, la empresa pública.

A medida que Guyana avanza en el desarrollo de sus recursos de gas, así como de las industrias necesarias para apoyarlos, según Deakin el país necesitará inversión extranjera directa. Ésta no sólo procederá de EEUU y de los países occidentales; gran parte llegará de China. «Así que, a medida que Guyana crezca, también lo hará la influencia de China en el sector petrolero», añadió.

En cuanto a la inversión directa de CNOOC en alta mar, dijo que la empresa estatal podría comprar participaciones en otros bloques, como el bloque Orinduik, también en la costa del venezolano Esequibo, dirigido por la empresa londinense Tullow, la canadiense Eco Atlantic, la francesa Total SA y Qatar Energy.

A la par de las inversiones crece el riesgo de desastres ambientales. El prontuario de las empresas así lo dice. El 29 de abril del 2021, hubo un incendio en la mayor plataforma petrolífera en el mar de China, la Penglai-19-3, situada a 235 kilómetros de la ciudad nororiental de Tianjin, informó la Compañía Nacional de Petróleo.

El campo es un proyecto conjunto chino-extranjero entre CNOOC y la empresa estadounidense ConocoPhillips, con una participación del 51% y el 49%, respectivamente cada una. El accidente se produjo en la Bahía de Bohai después de que se produjese una explosión e incendio durante la perforación, según el diario económico Caixin.

El 24 de marzo de 189, Exxon Valdez encalló en Bligh Reef en Prince William Sound, Alaska, derramando más de 11 millones de galones de petróleo.

Nancy Piñeiro, en su artículo No mires abajo, publicado en Revista Crítica, señala que en mayo del año pasado se inició la primera demanda penal del Caribe contra la extracción de combustibles fósiles, alegando que su ampliación viola el derecho a un ambiente sano y los derechos de las generaciones futuras.

La causa fue presentada por un científico y profesor de la Universidad de Guyana, Troy Thomas, y por Quadad de Freitas, guía turístico del pueblo indígena wapichan.

Según un informe reciente de la Sociedad de Conservación Marina de Guyana (GMCS), se registraron niveles “extremadamente bajos” de salinidad en el río y “algunas áreas cercanas al Océano Atlántico presentaron un aumento en la conductividad eléctrica, lo que indica una mayor salinidad”. Y concluyó: “cuando la pesca requiere de mayores esfuerzos significa que hay cambios en los hábitats debido a un aumento de las actividades antropogénicas en el río y en mar abierto”.

Lo cierto es que según una investigación periodística publicada el año pasado, las petroleras por ley deben tratar el agua de producción, un líquido de alto contenido salino que emerge con el petróleo y el gas natural que se extrae a millas de profundidad bajo el lecho marino de Guyana. Sin embargo, distintos informes sobre la salinidad del agua hacen suponer que estas regulaciones no se están respetando.

La investigación concluye: “Queda por descubrir cuál será el impacto generalizado que tendrá el vertido de estos químicos tóxicos, dado que no existen estudios locales que permitan trazar un vínculo entre la merma de peces y la exploración y extracción de petróleo en el mar”.

Siete años han pasado desde el primer descubrimiento petrolero offshore; los pescadores del puerto de Georgetown han visto sus capturas reducidas a la mitad en los últimos dos años: “La economía pesquera está en caída y no podemos hacer nada (…). Hasta ahora el petróleo no hizo nada bueno por nosotros”, dijo un pescador de la zona.


Trabajadores de CRP producirán catalizadores

Cualquier debilitamiento en la organización de los trabajadores de las refinerías del país hará insostenible el ya alcanzado nivel de producción de gasolina, alerta Víctor Rodríguez, ingeniero de procesos y supervisor de Refinerías de PDVSA.

En entrevista concedida por Rodríguez al programa Hablando con Energía, de TVFANB, conducido por Marcos Padovani, destacó que los trabajadores organizados en Unidades de Producción y guiados por las Salas de Batallas, realizaron una ardua tarea gerencial, tecnológica, cultural y política para levantar las refinerías, pero enfatizó que “la producción debe ser sostenida y confiable”.

El supervisor explicó que una refinería es un traje a la medida que en el caso del Centro Refinador de Paraguaná, CRP, posee una dieta o se alimenta con un tipo de petróleo proveniente del estado Zulia, donde existen 32 unidades de producción o 1.500 yacimientos.

“De estas 32 unidades de producción, sólo ocho producen el petróleo requerido por el CRP, el cual necesita mínimo 280.000 barriles diarios de ese petróleo del Zulia para mantener una producción de gasolina del orden de 60.000 barriles diarios”.

Con este análisis el trabajador explica que el sistema de producción hay que verlo como una totalidad. Cita como ejemplo que la Unidad de Producción Lagomar en el Zulia es la productora del crudo empleado para fabricar lubricantes en CRP.

“Suena ilógico. Esta Unidad se paró hace cuatro años por carencia de aceites lubricantes para sus mismos compresores, los cuales son producidos por el mismo CRP. Por eso hay que hacerle seguimiento a la totalidad”.

Rodríguez afirma que otro frente sobre el cual vienen trabajando es en la fabricación de partes y piezas de las refinerías, e incluso van en camino de construir su propio catalizador, que por motivos de dependencia tecnológica son producidos de manera monopólica y exclusiva por las grandes empresas petroleras.


Petróleo venezolano subió 23,33 dólares en 2021 

El precio promedio del crudo Merey 16, marcador de la cesta petrolera venezolana, concluyó 2021 en 51,45 dólares el barril, tras haberse ubicado en 28,12 dólares en 2020, revela la Organización de Productores de Petróleo, Opep.

Refinería de Pdvsa en Paraguaná, estado Falcón.

El precio del crudo venezolano es el más bajo de los 13 tipos de petróleos que conforman la cesta Opep, la cual promedió 69,81 dólares en 2021, frente a 41,47 dólares en 2020. El Arab Light, de Arabia Saudita, es el más caro y cerró 2021 en 70,65 dólares.

La semana que finalizó el 21 de enero los precios del petróleo que alcanzaron su máximo en siete años, acelerados por un despertar económico que no logra separarse de un alza de la inflación en los grandes consumidores de crudo, trasladada vía exportaciones a los países productores del hidrocarburo.

La Opep prevé que el crecimiento del PIB mundial para 2021 y 2022 se mantendrá sin cambios en 5.5% y 4.2%, respectivamente. Apunta que “Si bien los últimos desafíos de COVID-19 relacionados con Omicron pueden tener algún impacto en el crecimiento, particularmente en el primer semestre de 2022, la magnitud depende de la escala de nuevas medidas de bloqueo en economías clave”.

El 21 de enero el crudo marcador Brent se cotizó en 87,92 dólares, mientras que el WTI lo hizo en 85,14 dólares. Estos precios indican que el pesado Merey 16 venezolano se ubicó al cierre de esa semana entre 65 y 70 dólares el barril.

El alza del petróleo se ha visto favorecida por las menores restricciones biosanitarias frente a la pandemia, los problemas en las cadenas mundiales de suministro del crudo, las tensiones geopolíticas causadas por el incremento del cerco militar a Rusia por parte de la OTAN, la disminución de los inventarios. 

No obstante, contra el alza del crudo ha participado la especulación entorno a que la Reserva Federal de EEUU aumentará las tasas de interés, con el propósito de hacer atractiva la inversión en dólares y así restarle presión al consumo, contribuyente de la inflación. Y como el petróleo se compra con dólares, al encarecerse la divisa se resta atracción a los futuros del crudo.

El mayor costo del petróleo trae consigo el incremento del precio de la gasolina en los países consumidores y con ella su contribución a la inflación mundial, que según previsiones del banco de inversión JP Morgan pasará de 3% a 7,5% este año.

El aumento de la inflación mundial incide sobre los precios de los bienes y servicios importados por el país, Es decir, una cantidad significativa de los mayores ingresos en divisas recibidos por exportaciones petroleras regresan a los países consumidores de crudo vía el aumento precios a sus productos exportados.

El caudal de producción y el precio del crudo Merey 16 juegan un rol estelar en los ingresos de divisas y en la determinación de la tasa del dólar, de la cual depende en buena cuantía el costo de los bienes y servicios importados. Es así como el escenario de mayor producción petrolera venezolana, que promedió 871.000 barriles diarios en diciembre 2021, acompañada de un mayor precio del petróleo, enfrenta la compra de enes y servicios más caros en el exterior.

Fuente Ultimasnoticias

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