enero 20, 2022

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Entrenar en Navidad

Aumentar de talla durante las vacaciones decembrinas es la historia que se repite año tras año. ¿Por qué disfrutar de las delicias gastronómicas de la Navidad tiene que ser sinónimo de kilos de más? “Casi siempre, en el mes de diciembre, la mayoría de las personas experimenta un desequilibrio en su proceso alimenticio. Regularmente, ingerimos calorías y las gastamos cotidianamente. Eso es lo que nos permite tener un balance. No obstante, por estos días se acrecienta el consumo de las calorías por el tipo de platos que se sirven para la época”, explica la doctora Carmen Beltrán (Medicina Estética).

La especialista refiere que, durante los días de fin de año, se asume cierto reposo al no cumplirse con la rutina diaria. “A eso se suma la falta de actividad física adicional que debería realizarse, como ir al gimnasio; en definitiva, no se queman las calorías que se consumen”. Para contrarrestar los efectos, Beltrán ofrece una serie de recomendaciones.

“Generalmente, las mujeres tienden a acumular más grasa en las caderas y los hombres en el tronco”, señala la doctora y agrega: “Los efectos internos, que pueden ser más significativos, los detectamos después, cuando comenzamos a subir las escaleras o corremos un poco y nos cansamos. Al suceder eso, puede ser que el colesterol y los triglicéridos estén altos”.

A EJERCITARSE

“Para aquellos que ya se ejercitan y están en forma, pues mantenerse activos es una manera de no perder lo logrado durante el año. Al mismo tiempo, se puede usar un metabolismo que ya está acelerado para poder disfrutar de todas las cosas buenas de estas fechas. Sumado a eso, se puede aprovechar el tiempo libre de diciembre para dedicarse a hacer nuevas actividades que permitan romper con la rutina que regularmente se sigue y así, variar y activar la motivación. De pronto, practicar deportes en familia o participar en una patinata.

NIVELES DE INTENSIDAD

En el caso de aquellos que nunca han hecho ejercicio, estas fechas son un buen momento para comenzar. Cuando se da inicio a una rutina de actividad física, siempre se experimentan ciertas dolencias y contracciones musculares que pueden generar un rechazo por coincidir con otras actividades cotidianas. Por eso, es buena idea empezar en un momento en el que el cuerpo puede adaptarse”, explica la especialista.

La doctora señala que la edad no es un impedimento para ejercitarse, y menos si se sufre alguna enfermedad crónica. “Se ha comprobado que hacer ejercicio eleva las endorfinas y contribuye a la recuperación de los pacientes. En el caso de los adultos mayores puede ayudarnos a mejorar el equilibrio y la firmeza. Esto contribuye a evitar caídas que pudieran traer algún problema mayor”, comenta.

“Es importante diferenciar el consumo de carbohidratos del consumo de grasas. Los carbohidratos son las harinas, los dulces y también las bebidas alcohólicas. Estos generan una energía explosiva que se obtiene inmediatamente. Si no la gastamos, vamos a acumularla como grasa. La gente piensa que cuando tiene grasa en el cuerpo es porque comió muchos alimentos que la contienen. Pero no. Al comer carbohidratos, también los acumulamos como grasa”, expone la doctora. Ella asevera que realizar actividad física de alto impacto o de alta intensidad por corta duración permite que las fibras musculares quemen ese tipo de carbohidratos. Podemos diferenciar los niveles de intensidad del ejercicio tomando en cuenta un simple dato. “Cuando logramos cantar y hablar sin problema al ejercitarnos, la intensidad es baja. Cuando logramos hablar fácilmente pero no cantar, es media. Cuando no logramos ni siquiera hablar, la intensidad es elevada”, aclara.

La especialista aconseja que no se deba efectuar actividad física de intensidad elevada por tiempo prolongado, a menos que se esté entrenado en alta competencia. “Lo ideal es alternar los distintos niveles dentro del programa de ejercicios. No debemos comenzar por la más fuerte, sino por la menos exigente. Cuando ya calentamos de 10 a 15 minutos, podemos volver a acelerar y luego podremos ir bajando, sobre todo si no hemos hecho nunca ejercicio. Cuando se está comenzando, lo ideal es que el ritmo sea moderado los primeros dos o tres meses”, sugiere.

EFECTIVIDAD Y FRECUENCIA

La Doctora asegura que para que una actividad física sea efectiva debe realizarse durante 10 minutos continuos, de lo contrario no funciona. “Un esquema común y básico para toda persona es que haga entre 20 y 30 minutos de actividad moderada, cinco veces a la semana. También pueden ser 150 minutos semanales. Otra opción es hacer 10 minutos tres veces a lo largo del día y totalizar esos 30 minutos”, sostiene.

En opinión de la especialista, este ritmo de actividad también depende de la condición de cada quien. “Una persona obesa o con problemas articulares debe empezar por deportes acuáticos o por una bicicleta fija. Una persona con trastorno de anemia debe ir haciendo actividades de no más de 10 o 15 minutos, porque su hemoglobina no va a permitirle oxigenar bien el tejido. Entonces, eso sí varía dependiendo de la condición”, advierte.

La edad no es un pretexto para no hacer ejercicio. “Todo el mundo debe ejercitarse. En las personas mayores, a diferencia de lo que se pensaba en otros tiempos, actualmente se sabe que deben ser cada vez más activas porque es esto lo que les permite reforzar el equilibrio, la resistencia y la flexibilidad, importantísimas para evitar caídas, que ya en ciertas etapas de la vida pueden representar complicaciones significativas para la salud”, expone.

Fuente Ultimasnoticias

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