October 25, 2021

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El covid deja a la vista una letal plaga de drogas en EEUU

Jóvenes, mujeres, hombres y abuelos, ataviados con vestimentas descuidadas, deambulan sin rumbo fijo por calles abarrotadas de restos de basura y desvencijados muebles, viejas y desteñidas carpas de acampar y coches de bebés. Van y vienen, algunos en estado de trance como si de zombies se trataran. Los que no lo hacen permanecen sentados, en sillas o en los escasos espacios libres de la inmundicia, de las frías aceras de concreto, como a la espera de que el tiempo ponga fin a su agonía por un esfímero placer.

La escena, cuyo telón son tiendas de ventas de productos comerciales de una ciudad del estado de Pensilvania, Estados Unidos, y que suele repetirse en otras poblaciones del territorio estadounidense, forma parte de un video que se hizo viral semanas atrás en las redes sociales. Audiovisual que los internautas compararon con imágenes sacadas de la exitosa serie de televisión estadounidense posapocalíptica The Walking Dead, en la que abundan los zombis sin conciencia, coloquialmente conocidos como caminantes.

Sin embargo, el video viralizado es real y da cuenta de la silenciosa pero certera epidemia que se viene desarrollando en EEUU, en paralelo a la epidemia del covid-19, y que ha cobrado alrededor de medio millón de vidas en esa nación, cifra cercana a los más de 700.000 estadounidenses víctimas fatales del coronavirus.

Esta peste, que ha adquirido visibilidad en los últimos días, por la pandemia del coronavirus, no está atribuida a ningún tipo de virus sino que es consecuencia del alto consumo de drogas, específicamente de los llamados opioides, que hasta ahora eran recetados por médicos de ese país con una ligereza sospechosa.

En EEUU, país considerado por organismos internacionales, como la Organización de Naciones Unidas, como el mayor consumidor de drogas en el mundo, mueren, cada día, más de 90 estadounidenses por sobredosis de opioides, según el estadounidense Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas.

La crisis fue originada por el abuso y la adicción a los opioides. AP

Crisis nacional

La epidemia originada por el abuso y la adicción a los opioides, incluidos los analgésicos recetados, la heroína y los opioides sintéticos como el fentanilo, se ha convertido en una grave crisis nacional, estima el referido ente gubernamental, y afecta tanto a la salud pública como el bienestar económico de la nación.

Los opioides, según la ciencia médica, pueden ser naturales o sintéticos. Son tan potentes y están indicados especialmente para tratar el dolor crónico, por ende, para acceder a ellos se requiere de una receta médica.

Sus efectos secundarios y a largo plazo pueden terminar no solo en la adicción, sino también, en la mayoría de los casos, en la muerte del consumidor, tal como vienen ocurriendo en la nación de las barras y las estrellas, la misma que se encarga de “decir” qué países hacen más, menos o nada en la “guerra contra las drogas”.

Ya días atrás EEUU metió en una lista “negra” a Venezuela, pues según las autoridades estadounidenses la nación vecina del mayor productor de drogas en el mundo (Colombia) se ha convertido en un país “puente para el narcotráfico”, mientras procedió a evaluar positivamente a Colombia, que en los últimos años aumentó significativamente la producción de drogas, tal como lo señala la ONU.

El crimen del siglo. Esta pandemia por opioide, en EEUU, no se inició recientemente, data desde la década de los 90. Y muchos responsabilizan a la familia Sackler, propietaria de la farmacéutica Purdue Pharma, de ser la que puso en marcha la epidemia en EEUU con el lanzamiento de Oxycontin en 1996, fármaco contra el dolor.

La BBC la describe como una de las familias más poderosas de Estados Unidos, “más rica que los Rockefeller, y también de las más discretas y filantrópicas, al punto que les llaman los Medici del siglo XX”.

Así con tamaña fortuna ofrecen becas, adquieren obras de arte, crean en buena parte del mundo fundaciones e instituciones y patrocinan exposiciones en Louvre y en el Museo Británico.

Para marzo de 2019, los Sackler fueron demandados en una corte de Nueva York, por más de 500 ciudades, condados y comunidades tribales de Estados Unidos. Los acusan de violar la ley “para enriquecerse con miles de millones de dólares mientras cientos de miles de personas morían”.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de ese país refieren que entre 1999 y 2019, casi 500.000 personas murieron por sobredosis relacionadas a opioide.

Y en los años posteriores la peste ha acelerado la matanza. Así, según los CDC, las muertes por sobredosis de drogas aumentaron en un 38,4 %.

Hasta la fecha aún se mantiene en el aire la duda acerca de que si el coronavirus Sars-CoV-2 surgió espontáneamente o fue fabricado en un laboratorio de China o de Estados Unidos; sin embargo, en el caso de la epidemia por opioide que amenaza con seguir matando a cientos de miles de estadounidenses, si hay la certeza de que esta fue “manufacturada” desde su mismo inicio y en su gestación participaron farmacéuticas, médicos y hasta funcionarios de agencias de salud estadounidenses.

Y así está relatado paso a paso en el documental The Crime of the Century (El crimen del siglo), transmitido meses atrás por la cadena HBO, en el que se responsabiliza al Oxycontin, un opioide para el dolor lanzado en los 90.

Varias farmacéuticas llenaron los mercados con este y otros fármacos, a través del empleo de publicidad engañosa en la que se “vende” la idea de que los opioides eran un tratamiento efectivo para el dolor crónico y, por el contrario, ocultaron al público su alto grado de adictividad.

Así, médicos de todo el país se dieron a la tarea de prescribir opioides como la nueva panacea para la trata del dolor y los que no lo hacían eran sancionados por las federaciones médicas de sus estados, tras ser denunciados por sus pacientes de no facilitarle el acceso a este tipo de tratamiento.

“No hay evidencia confiable para decir que los opioides sean recomendables para más de tres meses. Principalmente porque la gente desarrolla tolerancia. Los opioides dejan de funcionar y el dolor puede empeorar con el tiempo”, acota la psiquiatra Anna Lembke, especializada en adicciones, y una de las expertas entrevistadas en dicho documental de HBO.

Uno de los mensajes engañosos más graves que ayudaron a potenciar la crisis fue el referido a la “pseudoadicción”, referido a la idea de que un paciente no puede ser adicto, aunque tenga todos los síntomas, si consume los opioides bajo receta médica.

“Algunos cayeron en la adicción y activamente buscaban más opioides. Visitaban más doctores, para obtener más recetas. Buscaban farmacias online, robaban a amigos. Algunos recurrían a fuentes más baratas, como la heroína”, destaca la especialista.

Responsables al paredón.

Por esta crisis, debido a los opioides, fue declarada en octubre de 2017 una emergencia de salud pública en Estados Unidos, con especial alarma en los estados de Alaska, Arizona, Florida, Maryland, Massachusetts y Virginia.

El pasado 26 de agosto fue una fecha histórica y representó un gran paso para hacer frente a esta crisis nacional, que ha dejado más muertes que la guerra de Vietnam y de Afganistán juntas. Un juez de del estado de Oklahoma condenó a la farmacéutica multinacional Johnson & Johnson a cancelar 570 millones de dólares por perjurio en contra de los pobladores de esa entidad territorial, donde murieron por adicción a estos fármacos más de 6.000 personas.

Fue la primera condena en más de 2.000 denuncias de este tipo que se han realizado en distintos estados del país norteamericano. La justicia de ese país los señala de “haber inundado el mercado con estos fármacos y haber utilizado publicidad engañosa para ocultar su alto grado de adictividad”.

“La compañía utilizó información pseudocientífica y engañosa para minimizar el riesgo de que los opioides, que han provocado las peores molestias públicas causadas por el hombre que nuestro estado y este país hayan visto jamás: la crisis de los opioides”, expresó el fiscal general de Oklahoma, Michael Hunter.

Y quizás en los próximos meses otras empresas farmacéuticas estarán en la misma condición. En una corte de Cleveland, los representantes de farmacias administradas por Walgreens Boots Alliance Inc, CVS Health Corp, Walmart Inc y Giant Eagle Inc han sido acusadas judicialmente por los condados de Lake y Trumbull, que argumentan que por omisión causaron que cantidades excesivas de píldoras de opioides inundaran sus comunidades. Este caso ya está en fase de juicio.

La epidemia por consumos de opioides que azota a Estados Unidos pareciera que podría propagarse fuera de su territorio, si empresas farmacéuticas siguen el mismo comportamiento de las compañías a las que responsabilizan de la crisis por drogas en ese país. No resultaría extraño, pues es lo que se ve ahora con la propagación del coronavirus en el mundo por la conducta asumida por ciertas empresas farmacéuticas en torno a las vacunas anticovid-19, en donde pareciera privar más el lucro que la salud.

Mientras, el Informe Mundial sobre las Drogas 2021 de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, publicado el pasado mes de julio, señala que los dos fármacos opioides, que son los más utilizados para tratar los trastornos por consumo de opiáceos, metadona y buprenorfina, se han vuelto cada vez más accesibles durante las últimas dos décadas. “La cantidad disponible para uso médico se ha multiplicado por seis desde 1999, pasando de 557 millones de dosis diarias a 3,317 millones en 2019, lo que indica que el tratamiento farmacológico con base científica está más disponible ahora que en el pasado”.

Algunos opioides

  • Fentanilo. Constituye un poderoso analgésico opioide sintético, muy parecido a la morfina, pero es 100 veces más potente. En sus formas recetadas, se conoce como Actiq, Duragesic y Sublimaze.
  • Heroína. Opioide producido a partir de la morfina. Suele presentarse en polvo blanco o marrón, o como una sustancia negra y pegajosa (“alquitrán negro”).
  • Metanfetamina. Es un polvo blanco cristalino, inodoro, de sabor amargo fuerte estimulante y adictivo. Disminuye el apetito y genera una sensación placentera de bienestar y euforia.
  • Oxicodona. Un analgésico opioide, efectivo por vía oral, muy potente y adictivo.Puede causar problemas de respiración graves o que pongan en riesgo la vida.
  • Hidrocodona. Analgésico que se toma vía oral para el dolor.​ Se presenta en pastillas, jarabe o cápsulas, y puede producir dependencia y abstinencia.
  • Codeína. Opioide utilizado frecuentemente para tratar el dolor.
  • Morfina. Es una potente droga opiácea usada usualmente para tratar el dolor crónico.

Entre 21-29 % los usan mal

Según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas ese es el porcentaje de los pacientes, a quienes se les recetan opioides para tratar el dolor crónico, que usan de forma inapropiada los fármacos.

Entre 8 y 12% afectados

Las personas que usan algún opioide para el tratamiento de dolor crónico desarrollan un trastorno por consumo de opioides, refieren fuentes gubernamentales.

Una vía segura a la heroína

Se estima que entre 4% y 6% de las personas que usan los opioides recetados en forma inapropiada pasan a consumir heroína.

500 ciudades denuncian

Más de 500 ciudades, condados y comunidades tribales han accionado legalmente contra las farmacéuticas.

Fuente Ultimasnoticias

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