November 29, 2021

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🇻🇪Pocos infectados agravan por fiebre amarilla

Cefalea, fiebre, dolor de cabeza intenso, articular y muscular, náuseas y vómitos, así como un cansancio muy marcado alertan a las personas de que pueden estar padeciendo de fiebre amarilla, una enfermedad tropical prevalente en África, América Central y Suramérica, totalmente febril, hemorrágica y aguda, transmitida por un mosquito.

Solo una pequeña porción de los pacientes infectados con esta fiebre presenta una condición grave, y aproximadamente 50% de esa mínima cantidad de enfermos resulta en letalidad al séptimo o décimo día de infectarse.

Ricardo León, médico especialista en medicina interna e investigador y director del Observatorio de Salud Medio Ambiente e impacto Social de Venezuela (Osimaven), explica que la enfermedad de tipo ambiental tiene un periodo de incubación de tres a seis días, los síntomas aparecen en ese lapso de tiempo y la mayoría pasan asintomático, lo que hace muy difícil la detección y control de la cadena de contagio. Incluso, un porcentaje pequeño luego de la fase de remisión puede recaer y entra en una fase “muy tóxica, que es cuando comienzan a tener complicaciones graves”.

En el contexto de la actual pandemia por covid-19 el diagnóstico de la fiebre amarilla es bastante difícil, dice León, porque clínicamente se parece a otras enfermedades como el paludismo, la hepatitis y otras fiebres hemorrágicas. Se detecta por PCR y si luego del primer descarte persisten las sospechas, se realizan pruebas más especializadas, que son más complicadas, resalta. Estos análisis, en el caso de Venezuela que supera 90 % de inmunización contra la enfermedad, lo realiza el Instituto Nacional de Higiene que tiene un avance significativo en la epidemiología metaxénica y clínica.

La enfermedad puede ser de tipo selvática, intermedia y urbana. Generalmente, la primera es la que mayormente ha ocurrido en países de la región como Brasil, Perú y Venezuela, en las zonas lluviosas. Los monos son los más afectados. Solo en los pacientes graves, que son muy pocos, se manifiesta la ictericia -coloración de la piel- y hemorragias, y tienen fallas multiorgánicas e incluso tiene un toque hepático muy severo, ya que la infección se vuelve muy tóxica, daña algunos órganos y deja cardiopatías, hepatopatías crónicas y postinfección a los sobrevivientes de las formas graves, explicó.

La letalidad incrementa en la medida que el paciente tenga enfermedades de base; puede complicarse aún más producto de la falla de múltiples órganos. Una persona que tenga problemas con el hígado, hepatitis crónica o cirrosis hepática, y enfermedades cardiovasculares, tienden a tener una enfermedad, si se infecta por fiebre amarilla, mucho más complicada.

Vacunas. Se basan en una tecnología de virus vivos que va produciendo la capacidad de generar anticuerpos que generan una inmunidad muy grande. Son producidas por varios laboratorios a escala global por lo intensa que es la enfermedad. Venezuela las recibe por medio de la Organización Mundial de Salud, que recientemente informó que fueron detectados unos siete casos en Venezuela, y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) a través de la Estrategia Global para la Eliminación de Epidemias de Fiebre Amarilla (EYE, por sus siglas en inglés).

En junio de 2020, llegaron al país cerca de 4,7 millones de dosis de vacunas que fueron donadas por Brasil a la Organización Panamericana de la Salud. En ese sentido, el especialista señala que por ser una enfermedad muy antigua gran cantidad de laboratorios en el mundo producen vacunas contra la fiebre amarilla, y la mayor parte va dirigida a países endémicos como 34 de África y 14 naciones entre América Central y el Sur. Se colocan una vez en la vida, pero, en Venezuela, como en otras regiones, se coloca un refuerzo a los 10 años. En otras partes del mundo se colocan a los 5 años.

“Las vacunas son totalmente seguras y efectivas, llevan muchos años utilizándose en la población. Se colocan una vez en la vida, pero también se aplican refuerzos. Sin embargo, basta con una dosis para generar inmunidad y memoria genética inmunitaria, para combatir una infección o posible exposición a la fiebre amarilla”, agregó.

90% de inmunización

En los últimos 20 años, Venezuela ha superado 90% de inmunización de la población contra la fiebre amarilla. Eso hace que el país sea uno de los que ha erradicado considerable y estadísticamente los contagios, dicho por la OPS, debido, no solo por la vacunación, sino también por las campañas de fumigación y control del vector in situ, además de que se ha hecho vigilancia epidemiológica y genómica para identificar el virus y su capacidad de transmisión.

“Nosotros no tenemos prácticamente letalidad, estadísticamente considerable. Estamos entre las naciones que hemos vencido la epidemia, no la endemia porque somos territorio vulnerable para desarrollar contagios, pero por tener una tasa de vacunación mayor al 90%, hemos controlado al vector”, expresó el doctor Ricardo León.

Fuente Ultimasnoticias

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