October 25, 2021

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🇻🇪Mi pana, te propongo un buen negocio con rentabilidad cero

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Alvin Lezama

Un título que a muchos les causará ruido, los perturbará, pues rompe los esquemas tradicionales aprendidos sobre inversiones y formulación de proyecto. No obstante les quiero echar un cuento, una ficción, pero basada en hechos reales para ilustrar cómo tiene significado y sentido este enunciado.

Hablemos del caso de un adulto joven, ya entrando en la madurez ‒a punto de cumplir los 30 años‒, llamémosle Pancho Pérez, en una ciudad muy cosmopolita de su país; quien decide abandonar su puesto de ejecutivo en una firma de inversionistas en la bolsa de valores, mudarse a otra cuidad menos agitada, en la década de los 90 del siglo XX, elaborar un plan de negocios y arrancar con una empresa de las que hoy llaman e-commerce.

Su idea, comenzando con una lista de los 20 productos ‒que luego reduce a cinco para finalmente quedarse con uno‒ es crear su sitio de ventas en internet.

Necesita levantar capital financiero, así que le propone a un pana, con billete, el negocio, no sin antes advertirle que los riesgos de fracaso rondan por el 70% o más. El pana le pregunta ¿cuánto es la rentabilidad que puedes ofrecer?, y él, con honestidad, le confiesa que cero, por lo menos por algún tiempo, solo que desconoce hasta cuándo. Incluso, no puede predecir cuánto sería ésta al momento de alcanzarla. El pana que tiene por costumbre obtener rentabilidades del 50% o más, en corto tiempo, en negocios de intermediación comercial, le dice que ni loco. Así, que Pancho sigue preguntándole a quienes le conocen, a su círculo más cercano, quién le acompañará en esta aventura; consigue reunir la suma de US$ 250.000, mayormente de sus padres.

La compañía comenzó con una librería en línea, en apenas dos meses consiguió vender en todo el país y en 45 países más, con ventas semanales de US$ 20.000, su crecimiento se disparó.

La empresa luego de 27 años, es un gigante tecnológico mundial, con más de 1,2 millones de empleados y de US$ 386 millardos de ingresos anuales. Solo nueve años después alcanzó a superar con sus ingresos los egresos, eso que llaman el break even, con apenas US$ 35 millones, que suena como poco si se compara con los ingresos de más de US$ 5 millardos obtenidos; es decir, logró una rentabilidad que no llegó ni a 1%, promediando desde entonces 2,67 % hasta la fecha, esto antes de descontar impuestos, amortización, depreciación. Quizá sea poco para los cazadores de rentabilidad, pero algunos indicadores son impresionantes y muestran la otra cara de la moneda, como por ejemplo: la acción de la empresa que pasó de US$ 16, en mayo del 1997, cuando se hace la oferta pública inicial de acciones, a US$ 3.478, para el 3 de septiembre del 2021, más de 200 veces; con un valoración en el mercado de capitales superior a US$ 1,7 billones y con ingresos crecientes exponencialmente por más de 25 años; con una valoración de la marca de US$ 684 millardos para el año 2020 (reporte 2021 de Kantar Brandz), entre muchos tantos otros indicadores de creación de valor, tangibles e intangibles.

El pana que vio la trayectoria de Pancho, aprendió, y se dijo ahora no será tan incrédulo, será más acucioso y audaz. Esta vez, se le acercan otros nuevos panas, también jóvenes ‒promedio 27 años‒, de esos que llaman nerds, llamémosles Charlie, Esteban y Alí. Charlie es especialista en diseño, trabaja con algo que llaman experiencia del usuario (UX en inglés), esos que buscan lograr la mayor “usabilidad” al diseñar una solución de diseño, conociendo mejor al potencial usuario, es decir, poniéndose en su zapatos para lograr una mayor comprensión de su necesidad y de su contexto; y Estebán y Alí, dos estudiantes de ingeniería de computación; Estebán experto en gestión de infraestructura de tecnología de información y Alí, hábil desarrollador de programas. Estos jóvenes, son empleados de una empresa de tecnología exitosa pero quieren emprender un negocio propio, conocen al pana en una reunión con inversionistas y le comentan de la idea que tienen de desarrollar una plataforma para subir y compartir vídeos, le preguntan si quiere invertir. El pana, ya no preguntará sobre cuánta rentabilidad pueden ofrecer, ha aprendido la lección. Lo que les pregunta es ¿Cómo piensan monetizar ese negocio? ¿Cuáles son los ingresos que estiman obtener?, a lo que los jóvenes le confiesan que apenas tienen hipótesis de posibles fuentes de ingresos, pero sin seguridad de nada, que primero hay que arrancar y tantear el terreno, probar la propuesta de valor, el producto o servicio, lograr eso que llaman tracción. El pana dice para sí que hay mucho riesgo y marca la milla.

Los jóvenes consiguieron capital para arrancar y a los 13 meses ya habían captado US$ 83 millones más de financiación; después de lanzar su versión beta en mayo del 2005, a tres meses de fundada, ya contaba con un tráfico diario de 35.000 videovidentes; después de 6 meses ya alojaban en el sitio 25 millones de videos subidos por usuarios comunes y registraban unas 20.000 subidas de video diarias. Hoy tiene un tráfico de un poco más 22 mil millones de visitas mensuales. Ocupan el puesto número 2 en el ranking de Alexa, de sitios más visitados en el mundo. A 21 meses de creada fue adquirida por un gigante de la tecnología por US$ 1.700 millones. En el 2020, tan solo en publicidad generó US$ 19 millardos, con un valor de la marca de un poco más de US$ 47 millardos (Kant Brandz reporte 2021)

La pregunta que se hace el pana, es: ¿entonces, cuál es el criterio?

Podríamos decir que en un emprendimiento la incertidumbre es grande e inevitable, como en toda innovación; que en la etapa temprana, es más importante que la rentabilidad y el ingreso o monetización, la idea y el equipo que conforman la iniciativa, ¿qué tanto han estudiado y madurado la idea?, es más un acto de fe, de confianza en los talentos; en la etapa posterior, son indicadores claves: los valores agregados creados, el crecimiento exponencial de éstos; la organización, su desempeño operativo y financiero; y un plan estratégico, entre otros.

El primer cuento, se parece a una síntesis de la historia de Amazon y el segundo, la historia de Youtube. Ellos, sus fundadores, no inventaron nada nuevo, solo consiguieron nuevas maneras de hacerlo, innovaron. Las grandes de la tecnología, ya establecidas, por más que intentaron copiarlas, no lograron su éxito. “El que pega primero, pega dos veces”.  

Innovar, emprender exige un cambio de mentalidad de los inversionistas en Nuestramérica. El dilema ¿es seguir con economías modernizadas, pero solo en el consumo, o dar el salto hacia un modernización de nuevo tipo de la producción?, ¿Vivir de la renta o vivir de una productividad, equilibrada y armónica?

La calle, es maestra vida camará. Echemos el miedo a la espalda y atrevámonos a emprender.

Fuente Ultimasnoticias

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